El Velocar VRS-EVO obtiene la homologación del Centro Español de Metrología
El cinemómetro queda aprobado con el número CEM25000969. Qué implica esa homologación para un ayuntamiento y por qué el coste real de un equipo de control no está en la factura, sino en los expedientes que no llegan a buen puerto.
El sistema Velocar VRS-EVO-T12-5-RS4 ha obtenido la aprobación del Centro Español de Metrología con el número CEM25000969. Con esta homologación, el equipo queda habilitado para el control de velocidad en vías españolas y las mediciones que realiza pueden sustentar un expediente sancionador.
Qué significa que un cinemómetro esté homologado
En España, ningún dispositivo puede utilizarse para denunciar un exceso de velocidad si no ha superado el control metrológico del Estado. La homologación no es un sello comercial: es el procedimiento por el que el Centro Español de Metrología, dependiente del Ministerio de Industria y Turismo, garantiza que las mediciones de velocidad del equipo cumplen los niveles de precisión exigidos en las condiciones de funcionamiento especificadas.
Para una Administración, esa aprobación es la primera línea de defensa del expediente. Cuando un conductor alega, lo primero que se revisa es si el instrumento estaba homologado y verificado. Un equipo sin ese respaldo convierte cada denuncia en un recurso perdido de antemano.
Homologación y verificación no son lo mismo
La homologación aprueba el modelo. La verificación periódica comprueba que cada unidad concreta sigue midiendo correctamente a lo largo del tiempo. Ambas son necesarias, y conviene planificar la segunda desde el momento de la instalación, no cuando llega la primera alegación.
Qué aporta este equipo en concreto
El Velocar VRS-EVO-T12-5-RS4 no se limita al control de velocidad: también permite el control de semáforo en rojo. En un solo dispositivo cubre hasta tres carriles, incluido el sentido de marcha opuesto, y gestiona dos semáforos independientes.
La medición se resuelve con un radar 4D de 24 GHz, no por estimación a partir de la imagen, y el conjunto se completa con una cámara monocroma de 12,3 megapíxeles para la lectura de matrículas y otra en color de 5 megapíxeles para el contexto.
La evidencia, pensada para sostenerse
Cada infracción se documenta con tres imágenes en blanco y negro para la verificación del OCR, tres en color para el contexto y un vídeo con grabación anterior y posterior al evento. En tráfico multicarril, el sistema resalta automáticamente al vehículo infractor.
A eso se suma la integridad del propio paquete de prueba: firma digital en origen, marca de tiempo con precisión de milisegundos e identificador único por evento. Y una garantía que suele pasar desapercibida hasta que hace falta: si el equipo se mueve o se desalinea, el sistema lo detecta y deja de emitir denuncias en lugar de seguir generando expedientes dudosos.
Por qué le importa a un ayuntamiento
La discusión sobre estos equipos suele centrarse en el precio de compra, y ahí es donde se toman malas decisiones. El coste real de un cinemómetro no está en la factura, sino en el porcentaje de expedientes que no llegan a buen puerto.
Un equipo homologado, con evidencia sólida y autodiagnóstico, reduce las alegaciones estimadas, los recursos y las anulaciones. Cada una de esas resoluciones consume horas de personal municipal y termina en un ingreso que no se produce. La diferencia entre un dispositivo y otro se mide en esa tasa, no en el importe inicial.
Disponible para las Administraciones españolas
CGi21 incorpora el Velocar VRS-EVO a sus soluciones de seguridad vial y pacificación del tráfico, junto con la implantación, la asistencia técnica y la gestión del expediente sancionador de principio a fin.
Puedes consultar las especificaciones completas del equipo o solicitar una demostración para verlo funcionando sobre un caso concreto.
